La Tierra

Raim Trepat

Nuestros viñedos crecen, básicamente, en un paraje del término municipal de L'Espluga de Francolí que sube en dirección a la localidad de Senan. Los terrenos se encuentran ya a cierta altura, más de 500 metros, en ligera cuesta orientada al sureste, rodeados de cultivos de cereales y bosques de pino blanco y coscoja, y expuestos a las marinadas frescas estivales y resguardado del mistral, más frío, del norte


La insolación es buena a lo largo del ciclo vegetativo y la temperatura es moderada en verano, debido a que la exposición al levante y la altura mitigan el efecto continental. La maduración de la uva se alarga, pues, hasta bien entrado octubre, en muchas ocasiones.
El terreno, como todo costero, es superficial y pobre, confiriendo un vigor y una producción equilibrada en nuestros viñedos y favoreciendo, de manera natural, la obtención de uvas de buena maduración y vinos de notable concentración y singularidad.


El terreno es el típico de la Conca de Barberá, arcillas rojas sobre roca madre de margas y areniscas, de poca profundidad, como hemos dicho, y fuerte capacidad de retención de agua, calidad necesaria para soportar la larga estación seca y preservar alguna humedad de las escasas precipitaciones primaverales.

El otoño presenta siempre algún chubasco, nunca de fuerte intensidad, ya que la sierra de Miramar obstruye en buena medida las levante habituales del otoño mediterránea. Esta agua tardía ayuda a rehidratar la planta y permite el último punto de maduración que necesita la uva, sin suponer en ningún caso un peligro para la buena sanidad de la uva.
En resumen, estamos enmarcados dentro del típico clima continental-mediterráneo propio de la Denominación Conca de Barberà pero con un punto más de altura, y en la geología clásica de la Cuenca, nosotros añadimos el efecto costero, o sea, un terreno más magro y superficial.